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martes, 20 de noviembre de 2007

"Es la tecnología estúpido"


Nuestro modo de entender el mundo ha cambiado. La razón principal de este cambio, tal como ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, surge a partir de nuevos instrumentos tecnológicos que el ser humano inventa para establecer una relación de dominio frente al medio.
Cada individuo necesita conocer y comprender su entorno físico y, dentro del mismo, existen otros seres humanos que, como él, precisan de tales conocimientos. Desde esta perspectiva cabe entender el medio o entorno físico como el espacio que rodea a un sujeto y a todo aquello que lo conforma. El modo primordial de intercambio de información con este entorno se realiza a través de la comunicación.

Las nuevas tecnologías digitales de comunicación, cuyo principal exponente es Internet, basan su actuación en la creación de entornos artificiales e interactivos. Aparecen, en consecuencia, nuevas formas de relación basadas en hechos comunicativos diferentes a los existentes, y que se derivan de la globalidad del espacio, mensajes y actores que se le suponen a la gran red.

El uso de nuevas herramientas tecnológicas influye directamente, por tanto, en la forma en la que se entablan y desarrollan las relaciones humanas. Aunque también es cierto que la prioridad de conocer mejor los distintos espacios en los que gira la actividad del ser humano, y a los diversos miembros que los habitan, incita a la constante exigencia en el desarrollo de nuevas herramientas de comunicación. En este contexto, podríamos entender la relación que se produce entre el hecho comunicativo y los modos de realización del mismo, como un acto de supervivencia.

El ordenador, como paradigma de los desarrollos tecnológicos reduce el universo a dígitos. Ésta se transforma en algo manipulable y lleno de vida, puesto que encierra, en sí misma, todo el conocimiento. La palabra digital es el nexo entre textos y constituye un avance fundamental a la hora de entender y construir una nueva realidad, ya que nos facilita su comprensión en términos de hiperrealidad. Este concepto parte del hecho de que la realidad de nuestro entorno no es única, sino que se constituye en un conjunto de realidades paralelas con las que construir nuestro discurso de actuación, en la medida que vamos tomando unas decisiones y no otras.

Podemos inferir entonces, sin querer echarle culpas a nadie, que los desarrollos tecnológicos intervienen de dos maneras en el mundo Hiperreal. Por un lado, son los elementos que "engañan" a los hombres o que ayudan a "engañarlos". Mientras que por otro lado, también son un poco los creadores del nuevo mundo: la herramienta perfecta para cumplir con el simulacro...

Así es el consumismo: Computadoras, consolas, pantallas planas, escaleras eléctricas, edificios de 100 pisos, trenes de super velocidad, sillones masajeadores, I Pods, Apple, árboles artificiales, bonsais, sonido soundround. El medio es un masaje... la Hiperrealidad.

lunes, 12 de noviembre de 2007

¿Quien fue Jean Baudrillard?


Fue un filósofo y sociólogo francés cuya obra estuvo consagrada al análisis de la sociedad contemporánea. Nacido en Reims, tras doctorarse en Sociología fue profesor, desde 1966, en la Universidad de Nanterre (Universidad de París X). Más tarde ingresó en el Instituto de Investigación Social, laboratorio del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS, Centro Nacional de Investigación Científica).

Traductor al francés de Bertolt Brecht, en su primera gran obra original, El sistema de los objetos (1968), trató de aplicar los conceptos surgidos de la lingüística de Ferdinand de Saussure a las teorías económicas y políticas de Karl Marx, analizando el valor de cambio como significante y el valor de uso como significado. Prosiguió sus investigaciones en La sociedad de consumo (1970), texto también marcado por la influencia del estructuralismo, movimiento que abordó el estudio del consumo en términos de "lenguaje social", que tiende a exacerbar los deseos de los consumidores y no a satisfacer sus necesidades.

En Estrategias fatales (1983) afirmaba que la violencia, la miseria y la ignorancia no han desaparecido de la sociedad contemporánea, sino que forman parte de su realidad cotidiana aunque los individuos terminen por no percibirla; las "estrategias fatales" que menciona consisten en el apaciguamiento de toda rebelión por medio de la amplificación de sus aspectos negativos, que parecen desde entonces ineluctables.

Según Baudrillard, el mundo contemporáneo se caracteriza por un proceso de desmaterialización de la realidad: la mirada del hombre ya no se dirige hacia la naturaleza, sino hacia las pantallas de televisión; la comunicación se ha convertido en un fin en sí misma y en un valor absoluto. Los mitos han sido desplazados, como afirmaba en América (1986), y el exceso de información dificulta la búsqueda del sentido.

El "drama de la alienación", que bajo el impulso de movimientos de tipo marxista había animado la sociedad a principios del siglo XX, ha sido sustituido, como argumentaba en Otro por sí mismo (1987), por una ideología centrada en el éxtasis de la comunicación. Después de la ebriedad del progreso y del crecimiento, apuntaba Baudrillard en La transparencia del mal (1990), la sociedad intenta dotarse de una nueva imagen de sí misma. En Contraseñas (2002), su última publicación, apunta dieciséis conceptos clave en los que el autor sintetiza toda su obra.

Fuentes:
Psikeba - Revista de psicoanálisis y estudios culturales.
Elpais.com - Nota publicada el 6 de marzo del 2007, tras su fallecimiento.

Sociedad de consumo


Las bebidas deportivas de un sabor que no existe: Xtreme, Fierce, X-factor. Como si uno pudiera correr por más tiempo o más rápido sólo por beber la bebida que renueva. Que mejor ejemplo que la publicidad de Red Bull... te da alas (por no decir que puede matarte)

Un árbol de navidad con mejor apariencia que cualquier árbol real. Ni un pino en las mejores condisiones climáticas podría "ser" o "parecer" tan vivo.

La foto de una modelo que se retoca con ayuda de una computadora antes de publicarla en una revista (y la consiguiente proliferación de sujetos empíricos que, influenciados por los medios de comunicación de masas, pretenden parecerse a la hiperrealidad de la belleza retocada).

Un jardín muy bien cuidado (la hiperrealidad en la naturaleza).

Disney World y Hollywood. El paraíso para los amantes del cine. O mejor dicho, de los que saben lucrar con la producción en serie de películas que tienen que ver más con fórmulas que con el arte.

La pornografía. Más sexy que el sexo mismo

Las relaciones amorosas creadas y mantenidas exclusivamente a través de Internet. Los cibernoviazgos.

El Paradigma


¿Como llegamos a un paradigma? ¿Como es posible una una nueva realidad se imponga por lo que nuestros ojos creen real? O peor aún. ¿Como es posible que lo que ven nuestros ojos -con los filtros de la sociedad- hayan creado un nuevo mundo, olvidándose del anterior? ¿Hemos huído del paraíso?

La hiperrealidad es significativa como un paradigma que explica la condición cultural estadounidense -ejemplo de la principal sociedad de consumo-. Ese consumismo, por su dependencia del valor de signo, es el factor contribuyente para la creación de la hiperrealidad. Ese nuevo mundo que ofrece el consumo, engaña a la conciencia hacia el desprendimiento de cualquier compromiso emocional verdadero, optando en cambio por la simulación artificial, e interminables reproducciones de apariencia fundamentalmente vacía. Esencialmente, la satisfacción y la felicidad se encuentran a través de la simulación e imitación de lo real, más que a través de la realidad misma.

La interacción en un lugar hiperreal como un casino de Las Vegas brinda la sensación de estar atravesando un mundo de fantasía, donde todos contribuyen a la ilusión. La decoración no es auténtica, todo es una copia, y la experiencia en su conjunto se siente como un sueño. Lo que no es un sueño, por supuesto, es que el casino se queda con el dinero, y uno es más propenso a entregar ese dinero si uno no se da cuenta de lo que verdaderamente está pasando. En otras palabras, aunque intelectualmente uno entienda el funcionamiento de un casino, la propia conciencia cree que apostar dinero en el casino es parte del mundo "irreal". El interés de los decoradores es enfatizar la apariencia de fachada del conjunto, para aparentar que toda la experiencia es irreal.

Tan fuerte es el rol que toman los objetos en el paradigma, que incluso para muchos filósofos postmodernos hablan de hiperrealidad en términos de una dicotomía sujeto/objeto.

Fuentes:
Wikipedia - Hiperrealidad

¿Que es el Hiperrealismo?


El hiperrealismo es un síntoma de la cultura postmoderna. No se puede decir de la hiperrealidad que "exista" o "no exista". Simplemente es una forma de describir la información a la que la conciencia se ve expuesta.

Se puede pensar en la mayoría de los aspectos de la hiperrealidad como "realidad a través de intermediarios". En particular, Baudrillard sugiere que el mundo en el que vivimos ha sido reemplazado por un mundo copiado, donde buscamos nada más que estímulos simulados.

Los bienes de consumo tienen un valor de signo, es decir que indican algo sobre su poseedor en el contexto de un sistema social. Por ejemplo: un rico tiene un Mercedes Benz para indicar su estatus de rico; o el nivel del celular de alguna manera indica el nivel socio económico de cada persona.

¿Por qué en las sociedades posmodernas impera la hiperrealidad y el crimen perfecto de la realidad? La respuesta a esta pregunta se halla diseminada a lo largo de la obra de Baudrillard. Ya en su complemento crítico a los conceptos con que la economía marxista trata al capitalismo -conceptos que serían por sí mismos insuficientes dado que la sociedad capitalista ha devenido sociedad de consumo-, Baudrillard explora el predominio de el valor de signo (valeur / signe) de la mercancía convertido en simple objeto-signo. Al consumir un objeto devenido signo, el consumidor no sólo lo toma como un utensilio (valor de uso), como una mercancía (valor de cambio), sino también como un signo de status social (valor de signo) que lo sitúa en un lugar determinado en la jerarquía social: no es lo mismo llegar al trabajo en un Toyota que en un Rolls Royce. Los objetos-signos son "índices de la pertenencia social" y cada individuo "se sabe en el fondo -sino se siente- juzgado por sus objetos, juzgado según sus objetos, y cada uno en el fondo se somete a ese juicio". El control social se lleva a cabo ahora mediante los códigos que gobiernan el valor de signo y, a través de éste, las clases dominantes inculcan valores, gustos y privilegios a fin de lograr el dominio de clase.

En una sociedad de consumo posmoderna las nuevas tecnologías cibernéticas reemplazan a la producción industrial y a la economía política como principios organizadores de la sociedad. El trabajo ya no es una fuerza de producción, sino un signo entre otros signos, es decir, un signo de la posición social que cada individuo ocupa. "La fuerza de trabajo no se vende ni se compra violentamente; se la diseña, se la mercantiliza: la producción se añade al sistema de signos del consumo". La vida en la sociedad de consumo transcurre en la hiperrealidad de las simulaciones de tercer orden, en la cual las imágenes, los espectáculos y el juego de signos reemplazan a la lógica de la producción y al conflicto de clase como constituyentes claves de las sociedades capitalistas. Los signos y modos de representación llegan a constituir la ‘realidad’; adquieren autonomía y, al interactuar con otros signos, establecen un nuevo tipo de orden social en el que son los signos y los códigos los que determinan "lo real".

Fundamentalmente, el valor de signo no tiene un significado o un valor intrínsecos, más allá de los acuerdos hechos en torno a los bienes. A medida que los valores de signo se multiplican, la interacción social se basa cada vez más en objetos sin un significado inherente. Por ende, la realidad se vuelve cada vez menos importante a medida que el valor de signo toma precedencia.

Si se deposita uns montaña de sal en una mesa, en cierto momento los granos pueden ser vistos como un solo montón de sal. Similarmente, en un momento dado cuando el valor de signo se torna más y más complejo, la realidad se desplaza hacia la hiperrealidad.

Fuentes:
IADE.org.ar (Instituto Argentino para el desarrollo económico) -